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Preguntas Frecuentes

Damos respuesta a preguntas habituales desde un punto de vista estricto, desterrando informaciones poco cuidadas y demasiado repetidas que solo buscan desorientar al consumidor. 

Parece una pregunta muy elemental, pero no lo es en absoluto, como veremos en la respuesta a la siguiente pregunta… Un cosmético es un producto que, aplicado sobre la piel o el cabello, limpia (champús, geles de baño…), hidrata (cremas corporales y faciales…), protege (protectores labiales y solares…) o modifica el aspecto (maquillaje, tintes…) y olor (perfumes y desodorantes). Nada más.


De forma muy resumida, los cosméticos se elaboran con agua y aceite, mezclados en las proporciones adecuadas para conseguir la textura deseada. Además, es necesario añadir otros ingredientes para conseguir que la mezcla sea estable, haga buen olor y no se contamine. En los cosméticos convencionales los aceites suelen ser derivados del petróleo, acompañados de siliconas que proporcionan suavidad. En la cosmética natural certificada estos ingredientes no están permitidos. En su lugar se utilizan diferentes aceites vegetales, muy afines a la grasa de la propia piel. Y en cuanto al agua de las formulaciones, a menudo se sustituye por ingredientes acuosos ecológicos, como el zumo de aloe vera, aguas de frutas o destilados florales.

El resto de productos que tienen funciones diferentes a limpiar, hidratar, proteger o modificar el aspecto. Es decir, aquellos que repelen insectos, actúan contra piojos o alivian inflamaciones y dolores musculares, NO SON COSMÉTICOS. 


Estos productos solo pueden ser fabricados por laboratorios expresamente autorizados, necesitan un registro especial (de insecticida, pediculicida, o hasta incluso de medicamento) y requieren estudios que cuantifican exactamente su eficacia y evalúan los efectos secundarios que puedan causar.

Por lo tanto, seamos serios. Añadir unas gotas de citronela a una loción capilar no hará que evite la picada de los mosquitos, el árbol del té no transforma un champú en un antídoto contra los piojos, e incorporar extractos de árnica o hipérico a una crema no la convierten en un remedio contra el dolor.

Leer la palabra natural o ecológico en el envase o ver dibujos florales no lo garantiza. Solo se puede saber si está certificado como tal por un organismo externo conocido, independiente y reconocido. 


Entre ellos se encuentran el sello suizo Bioinspecta, el francés Ecocert, el alemán BDIH o el italianoICEA. Sin la certificación, aunque aparentemente el listado de ingredientes del cosmético pueda parecer natural, es imposible saberlo con certeza. Hay ingredientes con igual nombre que pueden tener origen sintético o natural. Otros, como los perfumes, están formados por numerosos componentes; solo la certificación revisará y garantizará que todos ellos son realmente naturales.


En líneas generales, todos estos sellos garantizan que la mayor parte de los ingredientes que componen el cosmético son naturales, fijan unos mínimos en el contenido ecológico y verifican que los sistemas productivos sean respetuosos con el entorno.

Aun así, se debe ir con cuidado con los sellos de fantasía, inventados por marcas poco serias que buscan confundir al consumidor haciéndole creer que está ante un cosmético natural y certificado.

No. 


Un ingrediente natural es aquél que proviene directamente de la naturaleza, o se obtiene combinando otros ingredientes naturales mediante reacciones aceptadas en la cosmética natural certificada. Un ingrediente es ecológico cuando, además de ser natural, proviene de cultivos ecológicos. Es decir, para su obtención no se utilizan pesticidas, fertilizantes químicos ni plantas modificadas genéticamente, y tiene la certificación ecológica.


Dentro de la cosmética natural certificada, el porcentaje de ingredientes que además de natural es ecológico puede ser muy variable. En función de la filosofía y de la capacidad técnica de cada laboratorio el contenido ecológico final podrá ser mayor o menor.  

Es mejor para el medio ambiente y tiene mayor afinidad cutánea.


Un cosmético natural es mucho mejor para el medio ambiente. Por un lado, promueve la agricultura ecológica fuente de muchos de los ingredientes que utiliza, y por el otro, los residuos que deja son fácilmente biodegradables. Un ejemplo lo tenemos con los exfoliantes: en cosmética convencional se utilizan pequeñas partículas de plástico (microplásticos), que no se pueden depurar y contaminan el suelo y las aguas;  los exfoliantes naturales,en cambio, están hechos a partir de las partes duras de las plantas (como las semillas de las frutas), que se degradan rápidamente y no suponen ningún problema para el entorno.


Los ingredientes naturales en general son más afines a la piel que los convencionales. Por ejemplo, si comparamos los aceites vegetales con los aceites minerales y las siliconas utilizadas en cosmética convencional, es evidente que los primeros tienen una composición mucho más similar a las grasas de la propia piel. Si además son aceites ecológicos, tendrán menos residuos de pesticidas e insecticidas.

A nivel técnico es más difícil de formular y de conseguir buenas texturas y olores. A nivel de márqueting, el consumidor no siempre puede diferenciar fácilmente entre la cosmética natural y la que dice que lo es.


Las dificultades técnicas son debidas al limitado número de ingredientes que se pueden usar. Este hecho se hace muy evidente en los perfumes naturales, que no pueden contener ningún componente sintético y, en consecuencia, las notas olfativas resultantes quedan limitadas. Otro aspecto a tener en cuenta en que la cosmética natural está en clara desventaja es en los fotoprotectores, éstos solo pueden contener filtros físicos (óxido de titanio o dióxido de zinc), que proporcionan una buena protección pero a cambio dejan un residuo blanco evidente en la piel. Respecto a las texturas, la cosmética natural prescinde de siliconas, muy utilizadas en cosmética convencional, por lo que es más difícil conseguir un tacto suave.


Aún así, un buen trabajo de laboratorio permite afrontar estas limitaciones y conseguir productos que, a parte de ser seguros y estables, tengan un tacto agradable. 


La otra gran desventaja de la cosmética natural es el relativo desconocimiento que mucha gente aún tiene de ella. De esto se aprovechan descaradamente algunas marcas de cosmética convencional, que se publicitan como naturales para potenciar sus ventas. 


Por lo tanto, hace falta informar al consumidor para que conozca lo que está comprando y reconozca los sellos certificadores. Y dentro de la cosmética natural certificada, es importante que se valoren las marcas que además apuestan de manera decidida por los ingredientes ecológicos.

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